El peligro en Ciudad Juárez es estar vivo

Por: Judith Torrea*

Ciudad Juárez, México

Son las 11:50 de la noche: He acudido a reportar diez crímenes en menos de seis horas. En todo el día murieron quince personas. En la mayoría de los casos, he llegado antes que las fuerzas del orden a pesar de que para hacerlo he escuchado las claves del escáner de la policía, que está intervenido por los periodistas. También por los narcotraficantes, que en ocasiones anuncian la autoría de sus hechos interrumpiendo la señal con música de corridos mexicanos: unos son los preferidos del Cártel de Juárez y otros del Cártel de Sinaloa.

Para acordarme del número exacto de muertitos, como se les llama en el argot periodístico de Juaritos, he mirado mis notas. A veces, he estado en el lugar menos de quince minutos. Había que salir a otro evento. Las distancias en Ciudad Juárez son grandes, como su cielo de azul feroz y sus mágicos atardeceres. Como también los porqués. Desde que comenzó la llamada guerra contra el narcotráfico del presidente de México Felipe Calderón -con el apoyo del Ejercito y la Policía Federal- han sido asesinadas en Juárez más de 6 mil personas. En poco más de 2 años y medio. Y todos se preguntan por qué.

Quedan sus 10 mil niños huérfanos. Huérfanos también de las autoridades mexicanas que si no hacen nada, se convertirán en los sicarios que hoy cortan las cabezas.

Soy periodista. Y ahora freelance. En la ciudad que está catalogada como la más peligrosa del mundo. No siempre encuentro espacios para publicar mis historias. Mi blog Ciudad Juárez, en la sombra del narcotráfico, surgió de la necesidad de contar sin tener que esperar a un editor. De contar lo que mis colegas juarenses no pueden contar. Sin autocensura. Porque ellos sí que están en peligro.

No hay grandes investigaciones. Lo que hay son crónicas de la vida diaria de esta ciudad vista con mis ojos. Que me ayudan a sentirme viva. Entre la muerte constante. Es mi vómito de injusticia.

No tengo miedo, sino no estaría viviendo en mi querida Ciudad Juárez: pero sí reconozco el peligro. A lo único que tengo miedo en la vida es a no hacer lo que siento que debo hacer. Tomo mis precauciones, aunque sabes que si te quieren matar te matarán y no pasará nada. Este peligro aumenta si no te vendes ni a los narcos ni a las autoridades corruptas. La presión para no informar es cada vez más fuerte, sobre todo de los policías federales: recibir golpes en una asignación, amenazarte con plantar drogas en tu vehículo o casa si informas de las extorsiones que realizan a la población, de todas las violaciones de derechos humanos, se ha convertido en algo cotidiano. La libertad de prensa no existe en Ciudad Juárez. Soy periodista y prefiero intentar devolver la voz a quienes se les arrebata. No sé si mis retratos en mi blog servirán para algo, para reflexionar sobre esta llamada guerra contra el narcotráfico, sólo sé que no puedo hacer otra cosa más que contar lo que veo aquí.

Siento un amor con mucho dolor por Ciudad Juárez. Fue la primera ciudad que pisé de México hace 13 años y encontré la vida que no encontraba en EE.UU, esa alegría por vivir de los juarenses, que viven la vida como un instante fantástico que se puede acabar en cualquier momento. Para mí, El Paso (Texas) era la muerte.. no había nada. Ahora han cambiando los papeles… la vida está en El Paso, con la huida de los miles de juarenses… y con ellos de sus restaurantes, de sus negocios….

Ahora el peligro -que antes era para las mujeres pobres, jóvenes y bellas- se ha democratizado. El feminicidio continúa. Los muertos son los únicos que están a salvo. Esta es una ciudad en guerra, de edificios incendiados, abandonados, casas en venta, extorsiones, secuestros. Es una ciudad militarizada, de retentes constantes. Una ciudad que está desapareciendo: hay más de 116 mil casas abandonadas, según datos del ayuntamiento de Ciudad Juárez, y más de 10 mil negocios cerrados. Lo dice la Cámara Nacional de Comercio.

Hay días en los que me pregunto cuántos muertos mexicanos hacen falta para que un consumidor en Nueva York disfrute (en paz) de su dosis de cocaína.

Y lo intento responder en mi blog, hasta que uno de mis geniales lectores me escribe y me pregunta: ¿Por qué la droga (que llega desde Colombia) se transforma en un fantasma viajero al cruzar a El Paso: Estados Unidos? Yo todavía no tengo la respuesta. ¿Y tú?

*Premio Ortega y Gasset 2010

3 responses to “El peligro en Ciudad Juárez es estar vivo”

  1. Erika

    El trabajo que hace Judith en Cd. Juárez es admirable en muchos sentidos, ya que no sólo se limita a ser una simple crónica de lo que sucede en esa ciudad fronteriza del norte de México, sino que además informa la realidad que viven los juarenses, mientras los medios de comunicación en México se limitan a callar y ocultar la verdad acerca del desatre ocasionado por la pésima estrategia del presidente Calderón para combatir el narcotráfico. Además hay que destacar que el trabajo periodistico que realiza pone en riesgo su seguridad e integridad personal y aun así ella sigue en pie de lucha.
    Erika.

  2. Patricia

    Toda una inspiración. Leyendo a Judith Torrea me siento orgullosa de ser periodista y mexicana. Cuidate para seguir contando las historias que muchos no cuentan que México es el país donde más matan periodistas, y gracias, gracias por tu blog.

  3. César Arenas

    Informar sobre las víctimas de una guerra, de los caídos en un país que dice ser democrático, es una de las tareas más peligrosas que existen y el blog de Judith Torrea es el único espacio en México que lo hace. Dios la bendiga y la cuide.

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