Justicia!

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Finalmente el concepto por el cual en una primera instancia se le negó la visa americana al periodista Hollman Morris, se fue por el piso. El argumento de que en razón al Patriot Act, Morris no tendría entrada a Estados Unidos por estar supuestamente envuelto en actividades terroristas, fue ampliamente rebatido por un centenar de organizaciones de periodistas que conocen y aprecian el trabajo de Morris. Hace un par de semanas la Embajada de Estados Unidos en Colombia reversó su decisión y le concedió la visa al reportero que será uno de los Nieman Fellows de la Universidad de Harvard en su edición 2010-2011.

El intenso lobby incluyó editoriales y artículos de prestigiosos diarios como The Boston Globe y The Washington Post. Andrés Oppenheimer llegó a calificar la decisión de Estados Unidos, como “algo más propio de Cuba, Corea del Norte o Irán”.

El resultado final es que triunfó la justicia, pues la labor de Hollman por décadas ha sido cubrir el conflicto armado en un país con múltiples formas de violencia, incluso terroristas, lo que no significa que los reporteros por intentar conocer la mayor cantidades de voces, sean terroristas.

En su caso específico, está ampliamente documentado que el registro de todas las voces del conflicto y el ánimo de ejercer un periodismo contra-poder le ha valido ser tachado como uno de los “opositores” del gobierno y ser espiado desde la Policía Secreta (DAS). Este Departamento adscrito a la Presidencia diseñó un manual en el que se daban ordenes expresas de cómo perturbarle la vida. Una de ellas incluía desprestigiar su nombre a tal punto de que sus peticiones de visa fueran negadas.

El objetivo de desprestigiar a Morris no solo fue incumplido, sino que la campaña del DAS surtió el efecto contrario: No solo Hollman tendrá el merecido año académico en una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos, sino que ahora es uno de los reporteros más conocidos y respetados del mundo.La solidaridad de todos los colegas en el globo terráqueo con su caso, permitió poner el ojo avizor sobre la situación de la libertad de prensa en el país.

Hollman Morris, a Colombian documentary maker and human rights activist, in Turbo on the Colombian Caribbean Coast where he and his crew are reporting on massacres and exhumations of clandestine graves. Turbo, Antioquia Department, Colombia. August 26 2008. (Contravia T.V.)

Ya hoy pocos desconocen de qué se trata su programa Contravía y por qué la única manera de que esté en el aire es gracias a la cooperación internacional. Aún falta mucho de responsabilidad social entre los empresarios colombianos para abrirle espacio al periodismo independiente. Pero mientras tanto, es seguro que Hollman buscará los espacio para seguir “molestando” con sus investigaciones. Buen año colega.

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